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“Escarabajo maya”, artesanía ligada a una leyenda de amor

Por: Agencia Notimex
Agencia Notimex
18 de noviembre, 2018 - 10:15 | De Interés

Mérida.- El maquech, “joya viviente” de Yucatán, cuyo origen y uso se cree, se remontan a una leyenda de amor, permanece como un sello distintivo del estado por su impacto económico y cultural.

Aún con el avance moderno y el llamado movimiento animalista, el también llamado “escarabajo maya”, se mantiene vigente desde el presunto inicio de la tradición de portarlo y decorarlo con piedras de bisutería y otros materiales en el siglo XIX durante el Porfiriato.

Una de las versiones de la leyenda narra que un día la princesa Yits Kaan (Rocio del firmamento), fue comprometida en matrimonio por su padre con el príncipe Ek Chapat de la ciudad de Nan Chan, pero ella estaba enamorada de Ek'Kan (Estrella serpiente), un joven sin linaje.

Cuando el padre supo de la relación, mandó sacrificar a Ek'kan. Al enterarse de que lo asesinarían, Yits Kaan suplicó a la diosa Luna que le salvara la vida a su amado.

A raíz de esta súplica, Ek'Kan fue convertido en maquech y puesto sobre un Ya’axche (Ceibo) para ser encontrado únicamente por su amada.

Sabiendo que el hechizo no podría ser deshecho, Yits Kaan puso al maquech sobre su vestido a la altura de su corazón, amarrado con una hebra de sus largos cabellos y lo llevó ahí toda su vida.

Pese a los cambios culturales, hasta hoy es posible encontrar esta “joya viviente” decorada con piedras de bisutería en su caparazón y tórax, y una cadena que sirve para sujetarlo a la ropa, (del lado izquierdo, donde se encuentra el corazón).

Al respecto, el especialista independiente en Manejo de Recursos Naturales Tropicales, Jesús Valentín Miss Domínguez, explicó a Notimex que aunque no se conoce un reporte antropológico preciso del maquech, algunos autores confirman que los antiguos mayas ya usaban como alhaja al escarabajo.

Esos mismos estudios indican que su uso, tuvo un auge en la explotación henequenera en el siglo XIX que trajo riqueza y prosperidad a la región, lo que permitió transformaciones lujosas en la vida cotidiana, vestimenta y arquitectura.

“En ese entonces el escarabajo era adornado con piedras consideradas preciosas; con el tiempo el maquech se comercializó de manera popular y ahora es adornado con piedras de acrílico”, subrayó.

Hoy, en pleno siglo XXI, el insecto todavía se vende, principalmente en puntos de interés turístico, como el mercado principal de Mérida y en otros comercios de artesanías en la zona del Centro Histórico, como el Bazar García Rejón y el Parque de Santa Ana.

Aclaró que la especie no se considera oficialmente en peligro, sin embargo la gente que se dedica a su recolecta, menciona que cada vez deben alejarse más para encontrar a los maquech, cuyo nombre se cree, proviene del vocablo máakech que significa "eres hombre".

Aunque existen poblaciones en Yucatán e incluso en otros lugares de México, faltan planes de manejo y aprovechamiento sustentable del maquech.

En el caso de esta entidad hay reportes de ejemplares recolectados en Progreso, Mérida, Conkal, Izamal, Tahmek, Hocaba, Xocchel, Sanahcat, Zavala, Huhí, Sotuta, Cantamayec, Yaxcaba, Tixcacaltuyub, Akil, Dzan, Valladolid y Tizimín.

En cuanto al manejo en cautiverio, Miss Domínguez explicó que aún no ha logrado ser establecido, pero existen algunas experiencias y ensayos que indican que puede ser efectivo mediante el uso de contenedores de cristal o acrílico.

Refirió que en colaboración con colegas de Guadalajara, realiza pruebas sobre dietas alimenticias para la cría y reproducción del maquech, que en cautiverio llega a vivir cinco años.

Sobre el peso de llevar las piedras, dijo que el escarabajo posee la "asombrosa" capacidad mecánica de distribuir la carga, que no suele superar el propio peso del ejemplar, de manera que no representa un esfuerzo extra.

“Se cuida incluso ese detalle en muchos de los artesanos, porque la idea es que el maquech tenga toda la libertad de movimiento posible”, precisó

En el aspecto artesanal, el especialista destacó que algunos recolectores y adornadores se dedican a la actividad desde hace 25 años, la mayoría de ellos pertenecen al municipio de Huhí.

Su importancia para Yucatán, advirtió, obliga a conocer más sobre su biología y ecología, "para construir estrategias de manejo sustentables que permitan continuar con su aprovechamiento a largo plazo".

 

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