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Marihuana sin consulta

Por: Alejandro Velasco
08 de noviembre, 2018 - 03:16 | Opinión

Por supuesto que debemos reconocer que la criminalización del uso y consumo de la marihuana no ha dados buenos resultados en nuestro país, de hecho, ha dejado miles de muertes precisamente como consecuencia de su combate, por lo mismo se está en la búsqueda de hacer legal su consumo y toda la cadena productiva y distribución, con ello se pretende dejar fuera del negocio al narcotráfico y por ende las decenas de personas que se detenían solamente por portar ciertas cantidades de la droga ya no serían criminalizados.

Se afirma que se tendrían que crear las condiciones para tener todo el control en la venta, distribución y los lugares en los que se permitiría su consumo recreativo, pues se pretende prohibir fumarla frente a menores de edad. De lo que se pudiera recaudar en cuanto a impuestos, no se ha dicho nada aunque se prevé que como cualquier producto comercial deberá pagar una tributación y tratándose de una droga se tiene la expectativa que estaría grabado con el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios el IEPS, que por lo que se estima actualmente, seguramente estaríamos hablando de millones de pesos.

Y todo eso está muy bien, lo que de plano no se debe permitir, es que se autorice su consumo en público, ya que, se supone, que se trata de proteger a los menores para que no caigan en las garras de las adicciones y en ese sentido la mencionada aprobación no abona en nada a prevenirlas; hay que recordar que los niños aprenden con el ejemplo así que si un padre de familia le dice a sus hijos que no fumen ni tomen pero él lo hace abiertamente, lo más seguro es que sus vástagos lo imiten en el corto o largo plazo, ya que, como dicen, el ejemplo arrastra, por supuesto que no es ley, pero eso es lo más probable, además de que quien sea consumidor lo hará frente a sus hijos como ingieren alcohol o fuman tabaco, incluso pese a que saben que le provocan un daño a sus hijos el respirar humo de segunda mano, eso no les importa y disfrutan su tabaco sin mayor problema.

Y esa iniciativa la lidera la senadora y futura secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero; se supone que la iniciativa pretende la creación de un instituto que supervisará lo relacionado con esa droga, entre las reglas se cuenta que su venta será estrictamente para mayores de 18 años, en establecimientos que deberán estar a cierta distancia de escuelas, lo mismo que, en teoría, hace la ley para instalar negocios de venta de alcohol y que simplemente no ocurre y eso que llevamos mucho tiempo conviviendo con el consumo del alcohol.

También quien decida cultivar la marihuana para consumo personal, lo podrá hacer pero solo hasta cierta cantidad, de nuevo será la propia conciencia que lleve al individuo a actuar de forma responsable para no perjudicar a su familia.

Y esta última es precisamente la que más sufre cuando alguno de sus integrantes se vuelve adicto a una droga, legal o ilegal es el caso del alcoholismo, al cual ya no se le llama adicción sino enfermedad, misma que no habrían contraído si se hubieran abstenido de probar y consumir regularmente la misma.

Y esa afirmación de que con la autorización de la marihuana para su consumo lúdico no traería como consecuencia más consumidores, es una mentira que quieren creer quienes están a favor de lo mencionado, pues simplemente basta ver cómo, en cualquier fiesta, incluidas las de niños, denominadas piñatas, mucha gente no puede divertirse si no hay bebidas alcohólicas y como, quien sí las consume le insiste a quien no lo hace y prácticamente lo obligan, presionándolo entre el grupo, para que aunque sea una se tome y esa es una verdad absoluta, también es cosa normal que pese a que se sepa que alguien es abstemio, de todas formas le ofrecen la copita o la cervecita; y con la aprobación del consumo de la marihuana, seguramente veremos cómo quien gusta de esa droga la sacará en las fiestas y comenzará a consumirla, pero lo lamentable es que, como ocurre con el cigarro, quien respira el humo de segunda mano también experimenta los efectos de quien la consume directamente y no se trata de solo respirar contaminantes sino de padecer los síntomas como volverse torpe y en algunos casos reír sin control  mientras que en otros dormirse o retraerse, por lo pronto está visto que esta decisión no será sometido ni siquiera a una simulación de consulta como con el aeropuerto, dejando de lado la opinión de la población en un tema de interés nacional, y esa no es la idea…

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