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¿AMLO, otra vez se sabotea?

Por: Rubén Aguilar
26 de octubre, 2018 - 06:27 | Opinión

Al presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, le cuesta reconocer sus victorias y actuar en consecuencia. En 2006 iba ganando la elección por diez puntos y él mismo se dedicó a sabotearse. No quiso pagar el costo de conservar su ventaja.

Del análisis de las encuestas, de entonces, queda claro que no ir al primer debate le costó tres puntos, insultar al presidente (cállate chachalaca) seis puntos y anunciar que, si ganaba, viviría en Palacio Nacional un punto.

En ese entonces hablé con un alto dirigente del PRD y le dije que López Obrador se hacía daño así mismo. Le compartí como estaban las encuestas. Me confesó que en el partido veían lo mismo, pero que el candidato no escuchaba a nadie.

Con la actitud de sabotearse terminó por dilapidar los diez puntos que llevaba de ventaja, para finalmente perder la elección por medio punto. De mi análisis concluyo que esa elección no la ganó Felipe Calderón sino la perdió López Obrador.

La consulta del 25 al 28 de octubre sobre si se construye o no el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México es, una vez más, un acto de sabotaje del presidente electo. No tenía ninguna necesidad de hacerla y sólo por su decisión se metió en ese lío.

Los 30 millones de electores que votaron por él (16 millones de voto duro y 14 millones de simpatizantes) a esta altura, ya se verá en el futuro, aplauden cualquier decisión que proponga o tome. No requiere consultas, para legitimar lo que hace.

El supuesto “ejercicio democrático” (se estima participe menos del 1 % del padrón electoral) sobre el aeropuerto está hecho a modo de López Obrador y no cumple con ningún requisito para que pueda ser reconocido como tal y por lo mismo carece de credibilidad para los electores que no votaron por él.

Todas las encuestas señalan que la mayoría de los mexicanos, incluso los que eligieron a López Obrador, quieren siga la construcción del nuevo aeropuerto.

Esto, a pesar de que altos funcionarios del próximo gobierno, de manera parcial, se han manifestado contrarios a la continuación de las obras y a favor de que se mantenga el actual aeropuerto con el auxilio de Santa Lucía, ahora base militar, y Toluca. 

La decisión del presidente electo va en contra de sí mismo. Le va a implicar costos enormes a nivel nacional e internacional. Se le verá como un presidente que no tiene reparo en tirar a la basura miles de millones de pesos, que es incapaz de dar continuidad a proyectos de largo plazo y que no da seguridad a la inversión.

Se le verá como un político que manipula las decisiones y usa a la gente, a través de mecanismos poco serios, para  “legitimar” lo que quiere. Se le verá como un presidente en quien no se puede confiar. El costo para él, su presidencia  y el país será gigantesco. Ya lo veremos.

Rubén Aguilar Valenzuela

Twitter: @RubenAguilar  

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