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Este es el plan para salvar al río Colorado

Por: Agencia AP
Associated Press
10 de octubre, 2018 - 20:28 | De Interés

Denver.- El río Colorado sufre a causa de una prolongada sequía y un aumento de la demanda de agua de siete estados del sureste de Estados Unidos que dependen del agua que provee.

Esos estados acordaron provisionalmente esta semana un nuevo plan para dar al río apoyo vital.

El Colorado abastece a 40 millones de personas y unos 16,300 kilómetros cuadrados de tierras agrícolas en Estados Unidos y México.

Sin embargo, las perspectivas son sombrías. Algunos científicos afirman que no se trata de una sequía que terminará pronto, sino un cambio a largo plazo hacia un clima más seco.

El martes y miércoles, los estados que aprovechan el río y el gobierno estadounidense presentaron nuevos planes de contingencia para mantener vivo al río. A continuación un vistazo a seis aspectos del plan:

LA RAÍZ DEL PROBLEMA

Cuando Estados Unidos y México dividieron las aguas del río Colorado y sus afluentes, sobreestimaron los volúmenes de agua disponibles.

El primer acuerdo fue elaborado en 1922, cuando los negociadores creyeron que el Colorado y los afluentes tenían 20,000 millones de metros cúbicos al año, con base en el historial conocido del río. Un acre-pie, o 1,200 metros cúbicos, es suficiente para abastecer de agua a una familia típica durante un año en Estados Unidos.

Sin embargo, sus proyecciones se basaron en un periodo anormalmente húmedo. Para 2018, el caudal promedio durante 100 años declinó a unos 18,500 millones de m3, según la Oficina de Recuperación, que administra cientos de presas.

El cambio climático, sequías y el aumento de la demanda a causa del crecimiento urbano aumentó la diferencia entre la cantidad de agua que corre por el sistema y el consumo, situación descrita por los administradores del río describen como un “déficit estructural”.

EL NUEVO PLAN

La idea es simple: Consumir menos y ahorrar más agua en los dos grandes embalses del sistema, el lago Meade y el lago Powell. El agua almacenada provee un suministro predecible incluso para los peores años de sequía.

Es necesario que los embalses mantengan un alto nivel de agua para la generación de electricidad para miles de hogares y negocios. Los ingresos de la venta de energía eléctrica sufragan los programas para la protección de especies en peligro y el mantenimiento de las presas.

El plan tiene dos componentes importantes. Uno es para Colorado, Nuevo México, Utah y Wyoming, conocidos en conjunto como la Cuenca Superior, donde las montañas acumulan la nieve que aporta la mayor proporción de agua al río. El otro es para Arizona, California y Nevada, conocidos como Cuenca Inferior, donde el río termina.

QUÉ HARÁ LA CUENCA SUPERIOR

Los estados de la Cuenca Superior acordaron intentar y mantener la superficie del lago Powell en o arriba del nivel objetivo de 1,074 metros sobre el nivel del mar. El nivel mantiene al embalse 11 metros arriba del mínimo necesario para el funcionamiento de una planta hidroeléctrica.

El plan otorga flexibilidad a los estados para que se hagan cargo de tres embalses río arriba en forma coordinada a fin de mantener el nivel del Powell por encima de la meta prevista. Si las previsiones indicaran un descenso de del lago Powell abajo del nivel previsto, los estados podrían presentar un plan en un intento para impedirlo.

Si los estados de la Cuenca Superior tienen más agua de la que necesitan, el plan les permite almacenar una parte en los embalses para su uso posterior, sin temor de que será drenada hacia la Cuenca Inferior y utilizada en esa zona.

¿QUÉ HARÁ LA CUENCA INFERIOR?

Los estados de la Cuenca Inferior acordaron utilizar menos agua de la que les corresponde legalmente a fin de mantener el nivel del lago Mead, que se encuentra río abajo del lago Powell. Mientras más se reduzca el nivel del lago Mead, más reducirán su uso.

En caso de que el lago Mead caiga por debajo de un nivel establecido, Arizona podría reducir hasta 9%, California un 8% y Nevada estar en un 3% ajustado.

California accedió preservar mucho antes de lo que la ley le obliga a hacerlo.

“Es lo que lo hace que esto sea tan importante”, dijo Pat Mulroy, experto del río Colorado y exdirector de Autoridad de Aguas del Sur de Nevada, que abastece a Las Vegas y otras ciudades. “Eran ellos los que tenían que venir a la mesa (de negociaciones) y lo hicieron”.

LA LEY DEL RÍO

Los planes de contingencia contra sequía expanden la llamada “ley del río”, una serie de acuerdos interestatales, tratados internacionales y fallos judiciales que rigen el río.

La ley del río otorgó a los estados de la Cuenca Inferior 9,300 millones de metros cúbicos al año (poco menos que a los estados de la Cuenca Superior) y 1,900 millones de metros cúbicos a México.

Los nuevos acuerdos de conservación son adicionales a los recortes previos establecidos en 2007. Sin embargo, dichos recortes resultaron ser mínimos, abriendo la puerta a los pactos acordados esta semana.

¿QUÉ SIGUE?

Los nuevos planes de contingencia contra sequías aún deben ser aprobados por los siete estados y, en algunos casos, por varias agencias de cada entidad. El Departamento del Interior y el Congreso federal también cuentan con autoridad. México accedió el año pasado a participar en caso de que los estados de Estados Unidos concertaran un plan.

La mayoría de los expertos afirman que los nuevos acuerdos equivalen a primeros auxilios, no a una cura permanente. A la larga, los estados deberán encontrar nuevas formas de mantener más agua en el río, o devolver parte de la misma, para reducir la brecha entre el suministro y la demanda.

“Si no se añaden recursos al sistema, no se puede superar el déficit estructural”, dijo Mulroy.

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