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Fuente radiactiva

Por: Alejandro Velasco
11 de julio, 2018 - 03:15 | Opinión

Una vez más se da a conocer que se robaron una fuente radiactiva, en esta ocasión ocurrió durante el fin de semana en la ciudad de México, hecho que provocó que la Coordinación Estatal de Protección Civil (CEPC) activara un protocolo de protección a la población, al que se sumaron Morelos, Hidalgo, Puebla, Guerrero, Michoacán, Querétaro y Veracruz con la intensión de colaborar y dar con el paradero del artefacto.

Según autoridades de protección civil, la fuente es de bajo riesgo, sin embargo si se manipula de forma inadecuada, sí representa un riesgo para la población, por lo mismo permanece la alerta, y es que si se llegara a abrir el contenedor, por completo o de forma parcial, la energía radioactiva podría escapar y perjudicar primero, a los que estén mas cercanos al artefacto, además de dejar rastros a su paso, por lo que se pide extremar precauciones.

Y como este, ya ha habido otros casos de robo de este tipo de material en nuestro país, pese a que se ha dado a conocer ampliamente los daños que el exponerse a la radiación puede ocasionar en quien esté cerca de estas fuentes, como el ocurrido en Juárez a finales de 1983 cuando una capsula de cobalto 60 se abrió, la cual era parte de un equipo médico, mismo que se puso en desuso y de alguna manera fue a parar a las instalaciones de un yonke en el que se fabricaba varilla para construcción con el material reciclado.

Incluso se menciona que la varilla contaminada se llevó a otros estados de la república, pero fue hasta que cruzó la frontera hacia Estados Unidos que se detectó y se comenzó con la investigación, que puso al descubierto el grado de contaminación al que estuvimos expuestos los juarenses.

La gente que resulto contaminada se vio seriamente afectada en su salud, mientras que quienes estuvieron más cerca del material fallecieron poco tiempo después de la contaminación que recibieron, aparentemente este hecho nos dejó marcados a los fronterizos, sobre el cuidado que se debe tener al manejar estos materiales que, al final de cuentas, no tienen ningún valor comercial y por el contrario resultan altamente perjudiciales para quien los manipule.

Es necesario aclarar que este tipo de material es normal en ciertos equipos médicos por lo que al momento de desecharlos se deben tomar todas las precauciones necesarias pues no se trata de simple “fierro viejo” sino de material altamente contaminante, si no se mantiene aislado.

Lo malo es que este tipo de situaciones se repiten posiblemente porque algunas personas ven en ello la posibilidad de hacerse de algunos pesos al pretender venderlo, nada más que desconocen que nadie se los va a comprar y peor aún que su salud está en peligro ya que no se le da al adecuado manejo y eso puede provocar que el contenedor pudiera abrirse parcialmente y provocar una fuga que, por pequeña que pudiera ser, daña severamente la salud de quien este expuesto.

Y es que también como ciudadanos podríamos hacer mucho para que esto terminara, simplemente dejando de comprar cosas robadas, ya que como los ladrones de este y otros materiales saben que alguien les comprara lo que se roben, siguen llevando a cabo tal acción sabedores que lo que tomaron si permiso del dueño habrá quien se los pague.

Por lo pronto existe un riesgo latente como el que vivimos en Juárez, y lo más lamentable es que no aprendemos la lección, pese a la gran difusión que se le da a este tipo de noticias y esa no debería ser la idea…

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